Resumiremos ahora las instrucciones dadas en
relación con los seis pasos del segundo capítulo, y las combinaremos con los
principios presentados en éste.
Primero: elija
un sitio tranquilo (preferiblemente en la cama, por la noche), donde no vayan a
distraerlo ni a interrumpirlo, cierre los ojos, y repita en voz alta (de manera
que usted pueda oír sus propias palabras) el enunciado escrito de la
cantidad de dinero que se propone acumular, el plazo para esta acumulación y
una descripción de los servicios o de las mercancías que pretende dar a cambio
del dinero. Al ejecutar estas instrucciones, véase a sí mismo ya en
posesión del dinero.
Por ejemplo, suponga que se propone acumular
50.000 dólares para el primero de enero de dentro de cinco años, que
se propone prestar servicios personales a cambio del dinero, en carácter de
vendedor. El enunciado escrito de su propósito deberá ser más o menos
como el siguiente:
«El primer día de enero de 19…, seré poseedor
de 50.000 dólares, que afluirán a mí en diversas sumas de tiempo en tiempo
durante ese lapso de cinco años.
»A cambio de ese dinero daré los servicios
más eficientes de que soy capaz, girando la mayor cantidad posible, y
proporcionando la mejor calidad de servicios como vendedor de... (Describa el
servicio o la mercadería que se propone vender).
»Confío en que tendré la posesión de ese
dinero. Mi fe es tan fuerte que puedo verlo ahora ante mis ojos.
Puedo tocarlo con las manos. Ahora está
esperando ser de mi propiedad en el momento y en la proporción en que yo
proporcione el servicio que estoy dispuesto a dar a cambio de él. Espero un
plan con el que acumular ese dinero, y lo ejecutaré tan pronto como aparezca.»
Segundo:
repita este programa por la noche y por la mañana hasta que pueda ver (en su
imaginación) el dinero que ha decidido acumular.
Tercero: ponga
una copia de su enunciado escrito en donde pueda verla por la noche y por la
mañana, y léala justo antes de dormirse y antes de levantarse hasta que la haya
memorizado.
Al seguir estas instrucciones recuerde que
está aplicando el principio de la autosugestión con el propósito de darle
órdenes a su subconsciente. Recuerde, además, que su subconsciente acatará sólo
instrucciones que estén cargadas emocionalmente, dirigidas hacia él con
«sentimiento». La fe es la más fuerte y productiva de las emociones. Siga las
instrucciones del capítulo dedicado a ella.
Al principio, estas instrucciones pueden
parecer abstractas. No se deje inquietar por eso. Siga las instrucciones, sin
prestar atención a lo abstractas o lo poco prácticas que puedan parecerle. Pronto
llegará el momento en que, si ha hecho lo que se le ha indicado, tanto en
espíritu como en actos, todo un nuevo universo de poder se desplegará ante
usted.
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