El triunfador amalgama la energía de los
demás, no teme buscar ayuda y está dispuesto humildemente a escuchar toda
sugerencia o crítica que le ayude a lograr sus objetivos. Los pesimistas,
negativos y realistas nunca han contribuido para construir. Su especialidad es
el desaliento, son agoreros del desastre. Por supuesto, ellos nunca han
fracasado, ya que nunca han intentado nada; y a algunos de ellos hasta les
pagan en los medios de comunicación, pues saben que el amarillismo y el humor
negro tienen la mayor parte de la audición, pues son más los fracasados y los
mediocres.
Atreverse a triunfar es
atreverse a intentarlo. Solamente nos falta por lograr lo que no hemos intentado
La forma de conocernos más
profundamente a nosotros mismos es cuando nos atrevemos a lo desconocido, a lo
nunca antes intentado. Es ahí donde se nos revelan nuestras limitaciones y se
nos muestra la realidad de lo que nos falta por aprender si deseamos
auténticamente el triunfo.
Atreverse, no importando si ganamos o
perdemos, es el camino del aprendizaje. Si nos sale bien al primer intento
¡felicidades! Y si no, ánimo. Si vale la pena, hay que intentarlo todas las
veces que sea
necesario. Y no se detenga hasta lograr el triunfo.
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