Las personas desafortunadas
sufren de una enfermedad del pensamiento que va menguando la mente, llamada
excusitis. Detrás de todo fracaso se encuentra esta enfermedad en su forma
avanzada.
La excusitis explica la
diferencia entre la persona que se va ubicando, y aquellos que apenas se
sostienen en la situación que viven. Entre más exitoso es alguien, menos se
inclina a dar excusas.
Las cuatro formas de la
excusitis.
1.-Es que mi salud no es buena.
La
“mala” salud, bajo mil ropajes diferentes, se usa como excusa del fracaso de
una persona con respecto a lo que desea.
Siéntase
auténticamente agradecido porque su salud es tan buena como es
2.-Y sin embargo usted tiene la capacidad de
lograr el éxito.
La
excusitis de inteligencia, o el “yo no tengo la capacidad” es algo muy común.
Es común, que un 95% de la gente que nos rodea, la presenta en diversos grados.
La diferencia entre los muy afortunados y los muy
desafortunados se reduce finalmente a la diferencia de actitudes, o a la
diferencia del manejo del pensamiento.
Existen tres maneras de curar la excusitis de la
inteligencia:
Nunca subestime su propia inteligencia, ni sobrestime la
inteligencia de otros.
Concéntrese en sus ventajas.
Descubra sus talentos superiores.
Mis actitudes son más
importantes que mi inteligencia. Fíjese en las razones por las
que puede hacerlo, no en las razones por las que no puede. Desarrolle una
actitud de ganador. Utilice su inteligencia de una manera creativa y positiva.
Empléela para encontrar formas de ganar, no para probar que va a perder.
Recuerde que la habilidad
para pensar es mucho más valiosa que la habilidad para memorizar datos. Use su mente para crear y
desarrollar ideas, para encontrar nuevas y mejores formas de hacer las cosas.
3.-No funciona. Soy demasiado viejo (o demasiado
joven).
La
excusitis de la edad. La vejez es un mal del fracaso. Derrótela negándose a
permitir que lo derrote.
Remedios para contrarrestar
la excusitis de edad:
- Mire su edad actual de manera positiva.
- Practique buscar nuevos horizontes, y adquiera el entusiasmo y el sentir de la juventud.
- Calcule cuanto tiempo productivo le queda. Recuerde, una persona de 30 añostiene el 80% de su vida productiva por delante.
4.-Pero mi caso es distinto; yo atraigo la mala suerte.
Las personas que alcanzan la
cima en cualquier ocupación – administración de
empresas, ventas, leyes,
ingeniería, actuación, o cualquier otra llegan ahí porque tiene actitudes
sobresalientes, y usan su buen juicio en un trabajo esmerado y arduo.
Dos maneras de vencer la
excusitis de la suerte:
A) Acepte la ley de la causa
y efecto.
Eche otro vistazo a lo que
parece ser la “buena suerte” de alguien.
Encontrara que lejos de ser suerte, es preparación, planeación, y un pensamiento
que propicia el éxito.
B)
No sea iluso.
No
derroche su energía mental en soñar una manera fácil de lograr el éxito. El
éxito es resultado de la realización y del manejo de aquellos principios que lo
propician. No cuente con la suerte para conseguir promociones, triunfos, las
cosas buenas de la vida. En vez de eso, concéntrese en desarrollar en usted
aquellas cualidades que le puedan hacer un ganador.
POR: BRYAN RIOS SALDAÑA.
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